Para que no cayera la esperanza

ASPERA SANGRE
El animal
que habìa en mì,
ha sido destrozado
esta mañana
de un solo golpe
mortal.

Esta mañana
de primavera,
que sólo sabe cantar
en verde,
en estas calles de Berlìn.

Ahora seré tranquilo,
como un rìo,
rumoroso y ancho.
Y los que me hagan daño
sufrirán mi dolor,
mucho más hondo
que cuando la furia
alzaba su bestial
espumarajo,
desde mi áspera
sangre.

Humanamente,
creo,
he madurado mucho,
tal vez
porque presiento
que dentro de algún
tiempo,
voy a morir.
Y sin embargo,
yo, que me arrastré
entre la inmundicia,
tratando de ser bueno
y siempre supe ser el malo,
creo,
firmemente apoyado
sobre mi corazón,
que la ternura
tiene derecho sobre todas
las cosas,
a encenderse
en todas partes,
como la primavera
en Berlìn
esta mañana,
tan alta y tan clara,
tan dulce y dulce,
en la que ha muerto
el animal
que habìa en mì,
de un golpe
horrendo y colosal.

De mì no oirán
nunca más,
un estruendo
en el corazón.
Ahora sé
que solo el viento
anda conmigo,
y que detrás de mi huellas
vendrá otras borrándome.

Y esta mañana de primavera
en Berlìn,
presiento ya,
que tan sólo han florecido
una sonrisa verde y tierna,
para que el invierno
se acerque a naufragarla,

y a pesar de todo,
sigo, necio que soy,
mi ronco y rudo camino,
mi camino
que pronto terminará.