Para que no cayera la esperanza

ESTRATEGA A CONTRAPECHO DEL HOMBRE
Coronel,
tú que tienes
las armas y el poder,
puedes mandar
a bombardear
nuestras montañas,
que su tranquilo
pecho
de esperanza y pájaro
jamás huirá
despavorido hacia el viento.

Coronel,
tú que tienes
las armas y el poder,
puedes mandar
a matar
a quien te dé la gana;
tú que
a encarcelar
a quien se atreva
al coraje de la frente
en alto,
gallarda y luminosa
como son las frentes
de los dignos.

Coronel
Tú que tienes
las armas y el poder,
puedes
enviar a cerrar un instituto;
a herir el dulce futuro
de la patria con la tarascada
gris y salvaje
de tus malditas balas
y a uniformar
el orgullo civil
del quetzal postprimario.

Pero todo será vano,
coronel,
porque tú no puedes,
con tu impotencia milenaria,
mandar y bombardear,
a uniformar
la inconformidad
de un pueblo entero.
Esa es la lucha,
coronel,
y en esa lucha
tú llevas
la peor parte,
porque tú,
coronel,
piensas
del hombre para atrás
y el pueblo piensa
del hombre
hacia adelante,
He ahí,
pues,
coronel,
estratega
a contrapecho
del hombre,
porque tienes
de antemano
perdida la batalla
en contra de
nosotros.