Para que no cayera la esperanza

PATRIA PEREGRINA

Yo ya puse mis oídos en la tierra
Félix Calderón Avila.


I
Mi patria
camina por el mundo.

Ella no ha vuelto
aún hasta su choza,
sus pasos roen la cresta
primitiva del planeta,
suelen caer desde el tiempo
sus pisadas sobre el agua,
encima de lágrimas camina
en busca de sus hijos
la gran descalza peregrina.

Y no se cansará
de buscar sus pequeños.
Ella caminará…
donde la espuma
caminará por litorales
donde la espuma
vierte su blanco pecho solitario.

Caminará por valles
donde la mano del aire
entrega su rosa transparente.
Caminará por cumbres
donde las piedras buscan
miradas indias que los mataron.

Caminará por ríos
donde las aguas
le contarán su historia
Caminará por tumbas
donde cadáveres
saludarán su paso.

Caminará bajo la tierra.
Encima de los vientos.
Y adentro del beso celeste
que las playas reciben del océano.

Sabeis, la peregrina que canto
busca su corazón
que le falta!

II

No fue posible
incinerar sus ojos.

Ella levantará sus pasos
para defender
la ruta de sus hijos ausentes.
Yo me voy con la patria a caminar,
hermanos,
yo aliviaré su sed y limpiaré su rostro,
yo limpiaré sus lagrimas y sus zapatos,
yo cuidaré su paso en la borrasca.

Ella no puede estar dormida
Ella camina por el mundo.

Para que nadie
pierda su rastro
en el camino de regreso.
Para que nadie
recuerde al desterrado
que se dobló sobre su llanto.
Para que nadie
ponga su oído
sobre su pecho roto.
Para que nadie
tenga pupilas tristes
cuando la tarde caiga.
Para que nadie
oscile en el abismo
que se le abrió en el alma.
una tarde volverá la patria
rodeada de todos sus pequeños

Ella sabrá volver
hasta sus hijos.
Ella les llevará
la milpa de su risa
en primavera.

Ella les llevará
el volcán
que aquellos sueñan.

Ella les donará
los ríos
que aquellos lloran.

Ella les llevará
en la mano
su vientre enamorado.

Ella les besará
la huella
que aquellos sufren.

Ella les abrirá
la puerta
que los verdugos cierran.

Ella volverá una tarde
rodeada de todos sus chiquillos

III

Comprended: no se le impide
al polen que fecunde a su alegría.

Porque a mi tierra,
a mi diminuto país
bañado por el oído,
la peregrina del amor,
mi patria de metal y azúcar,
ha de llegar muy pronto
con el exilio
ahorcado entre sus manos!