CELOS SERAN TAL VEZ

Me torturan
los anónimos besos,
ciegos,
que a veces
encuentro
en tu saliva
clamando por tus labios.

Sabes
que no me importa
nada más de lo que eres.
De lo que dicen tus ojos
cuando están habitados
por mi dolor y mis fatigas;
cuando cae mi frente
víctima de tus manos.

Tú has llegado antes.
Despues fue que vino
mi pecho
a descansar en tus playas,
sin preguntar a nadie,
donde antes vivía
tu boca.

Ahora puedo besarte,
amor mío,
y romper a llorar
después
sobre los apagados
luceros,
que perviven
en tu alma.

Celos serán tal vez
de tus primeros labios.

Pero en el frio
del mundo
cobijaste mi alma,
tal vez,
¡quién sabe!,
con el calor
aprendido
en otras bocas.