DOMINGO POR LA TARDE EN LA CUIDAD
Seguramente
has visto
como ha cambiado
el mundo
en este tiempo.

Cómo la cuidad
se vuelve tan chiquita para ti
y tu intranquila pupila
Cómo te cansa y aburre
lo que a mí me duele y fastidia.
Y cómo te falta,
verdad,
el labio que despertó
los besos en tu boca,
enterrando tu infancia
en su saliva voraz.

Luego uno se vuelve viejo.
Y la piel y el alma
Comienzan a ser graves.

Tú deberías,
por eso,
armarte de coraje,
y marcharte,
hacia países lejanos y sonoros.
Y volver,
Después de mucho tiempo
y mucha vida gastada,
a caminar contigo
bajo las altas y dulces
jacarandas, tan llenas
de sabor a viernesanto,
para entender
la gravedad que va conmigo
y que aún no entiendes,
por ahora,
            a pesar de tu frío.