MI DESEO DE TI

Mi deseo
de ti
podría llamarse
potro de fuego,
porque salta de mis ojos
a la campiña de tu cuerpo.
Y te galopa sin descanso,
minutos, horas, siglos
enteros.
Piafando va con sus cascos
la espuma de tu alma,
para que lo sepas presente.
Pero no lo creas
salvaje,
si caracolea en tu pecho
o se para en dos patas
hasta la catarata
de tus senos,
por donde tu cuerpo
fluye al mundo,
al mar de mis dos manos.
Mirad también la ternura
de su paso,
el rocío de su trote
cuando pasa por tu vientre
tembloroso.
Vedlo también en la noche,
recostando su crin
sobre tus muslos
y alzando sus ojos
a la luna,
que acaricia dulcemente
sus cabellos sonoros.
Oídlo como galopa
por ti,
sin saber jamás
si tú lo sabes
y lo quieres,
para que no sea
su epopeya de llama.

Mi deseo de ti
alma mía
tiene su andar
en incendio.