NUESTRO DESEO

A mis manos
sube tu cuerpo
desnudo
en esta ola de tiempo.
Tu cuerpo
es como un río
de fuego,
hacia mis dedos
viene,
            cantando su piel.

Mientras tanto,
un viento lejano
sopla
salvajemente la ribera
del lago
donde se alza nuestra casa.

La tarde es un pájaro gris.

Tu cuerpo
sube, entonces,
hasta las llamas de mis manos,
y juntos ardemos y ardemos.
A lo lejos,
            el agua es más azul
que nunca
            y más hermosa su mirada
“!Amor-te digo-
nuestro deseo tiene
                        su andar en incendio!”