A MUCHOS RIOS, VINCULADA
Vinculada
estás al agua
de muchos ríos,
a donde uno llega
y lo recibe el viento
y uno deja
que los cabellos
lo saluden,
al incansable
compañero de la tierra.

Delgados como tú son,
a veces, en las tardes,
los ríos
y la ribera
la lleva uno en el corazón,
a donde llega el agua,
suavemente cantando,
y abre su voz
sobre una arena delicada.

Tal vez
Anduvo mucho
por los ríos
tu cuerpo,
y se cubrió tanto del sol
y más quizá de estrellas,
que cuando fluyes
a mi lado,
por el mundo,
eres sencilla y luminosa.

Tus ojos
me vieron siempre
en cada rio,
desde el fondo.
Y nunca falto,
en lo alto,
del agua,
el gesto amable
de buscar mi hombro
con tus manos bondadosas.

Tus cabellos
tienen tanto de rio,
que cuando se escapa
de mis dedos,
no sé nunca si fluyen
o si vuelan.
Y cuando hundo mi mano,
suavemente, en el agua,
no sé si sea la costumbre
o tus cabellos,
lo que se queda cantando
en la punta de mis dedos.

Estás tan vinculada
al agua de muchos ríos,
amor mío,
que nunca he estado solo,
ni alegre, junto a ellos,
que guardan para mí
tu siempre azul
                        y
                        melodioso.