COMO TU SABES, TARDE

I
Ahora
ha vuelto agosto
a poner un gesto
amable
sobre todas las cosas.

En los árboles,
el viento escucha
suavemente
el dialogo verde
de las hojas.
Y la tarde,
de pie sobre la inmensa
cuidad, nos dice
que falta
a nuestras manos
encontrarse de nuevo,
ahora que han pasado las lluvias
y hay menos gris esperando
en todas partes.

La tarde ignora, sin embargo,
que hace poco nos hemos
separado para toda la vida.
Y que el frio y la soledad
se han hecho mas intensos
que siempre,
ahora que me falta
en total tu compañía.

II
Por costumbre
he tomado el viejo camino
que me lleva a tu lado.

Ahí arde tu ausencia todavía.
Entonces, hablando con la tarde
le digo: “Tarde, jamás hubo
tanto dolor bajo tanta ternura,
ahora que me falta su mano
en mis cabellos.
Y el frio sigue canta
                              Y canta,
Desde la rama más alta
De mi nombre despierto.
Pero tú sabes, tarde amiga,
---le digo, en el lenguaje
de sombra que las tardes
entienden--, que uno,
acostumbrado como está
a tanto golpe recibido,
sigue viviendo.
rodeado por la soledad
y el frio, si quieres,
pero sigue viviendo,
tarde,
sigue.”

La tarde entonces,
comprensiva que es
por el agosto
que desborda,
se queda cantando
para largo
en mi rostro.