TORO
Nuestro amor
es un toro salvaje,
mi dulce visitante.
En lo alto y agudo
de su testuz homicida
se ha llevado
mi corazón y el tuyo.

Vedlo
Correr ahora. Alto luto
gozoso. ¡Si hasta serìa
capaz de atravesar los siglos
para embestir a las estrellas!
Vedlo
a veces, llamarada negra
pisoteando, hoscamente
la hierba, acosando
al rocio y al lirio.
Vedlo
otras tardes, tristìsimo,
junto al jamás de su alma,
arrodillarse
para besar, dulcemente,
un charco, una piedra,
una huella sobre el lodo,
donde tal vez se pudre el rostro
de un buscado camino.

Nuestro amor,
mi dulce visitante,
es un toro salvaje.
En lo agudo y alto
de sus testuz homicida
se ha llevado
mi corazón y el tuyo,
sin que nedie
lo haya visto salir
jamás
del fondo de tu pecho
y el mìo.