URGENCIA
Quémame con tus labios
esta soledad
que te combate.
Ven y despliega
Tu victoriosa voz
en las torres
de mi sangre.
Acude con tus ojos
A mi sombra,
Aun a riesgo de perderte
En la tiniebla de mis pasos.

Sabes,
no estoy solo de los hombres,
sino solo de mí;
antagónicos
soplan los vientos
en el fondo
de mi pecho escarpado.
Tú sabes,
la soledad
tiene los ojos grises
y llega
y nos da su dulzura,
que nos invade
con su caricia
de niebla.
Entonces,
Se necesitan tus labios.
Tu voz,
El fuego de tu alma,
para sentirse pleno de ti.
Llovido de tus labios.
Acompañado de tus manos
que arden en la sombra
de mi vida violenta
y solitaria.