VICTIMA INGRATA
Cuando tus pasos
vienen
caracoleando
a mi encuentro,
soy el menos
solo
de todos
en la tierra.

Tú sabes.
Uno viene de tan lejos
y tan cambiado
por le edad,
que sus raíces
traen
el rostro ciego
hundido
en el pecho del viento

Y sobra tanto amor.
Y tanta ternura,
que, sin duda,
galopa en nosotros
la inconstancia

Tú sabes.
Uno ha bebido aquí.
Y allá.  Y en tanto bar.
Y ha amado allá.
Y aquí. Y en todo tiempo.

Que un retorno tan violento
al lugar que tanto amamos,
nos vuelve grave el alma
y nos deja hablando solor.
Y en voz alta, con nosotros.

Uno se vuelve triste,
dicen los familiares.
Uno se vuelve solo,
dicen los amigos.
Pero todos coinciden
en afirmar,
que uno es tan extraño
Y de tan buen carácter,
que dan ganas de sentarse
en torno a uno, para escuchar
un poco de ruido seco
que producen las llamas
al quemarse el alma.

Tú lo sabes.
Vengo de tantas bocas
y de tantos cuerpos,
que un minuto de soledad
y de silencio me duelen
tanto, vida mía.
Tal vez por eso
permaneces conmigo.
Porque te atrae
tanta soledad
y tanto silencio
en tan poca piel ,
Y en tanta carcajada.
 
Tú lo sabes.

Sigo luchando duro,
sin embargo.
Reciamente
agoto mi vida
en la batalla de todos.
Y no me estorba la soledad.

Ni me estorba el silencio,
cuando salgo y vengo,
jugándome la muerte,
para que cambie todo esto.
Y termine el llanto,
Espeso y continuo,
de este país
que tanto amamos.

Tú sabes.

Uno se acostumbra a besar
a tantas mujeres
y a beber en tanto bar,
que cuando encuentra sitios
como estos, tan chicos
y tan llenos de miedo para vivir,
uno comienza por quedarse
solo consigo, hablando
en voz alta, por costumbre.

Tú sabes.

Cuando vienes
y ríes y me besas,
creo,
amor mío,
que soy más vil
que nunca,
porque comprendo
que no estoy
solo del mundo ni de ti,
sino sólo de mi.
Amor mío,
pero no soy falso
cuando de mi salto y te beso.
Cuando tomo tu mano
y sacudo con ella la ceniza
acumulada, durante la espera,
en mi pecho.
Pero creo,
sinceramente,
que soy más el victima
de la soledad y del silencio
que de tus húmedos labios.