TU AMOR, DESPUES DE LA
JORNADA, ES MI ALEGRIA
Cuando retorno
de luchar en algún sitio,
con el conocimiento de lo justo
ardiendo como un cosmos
en lo más blando de mì
y en lo más duro de mis gestos,
tú sales a mi encuentro
y me das el pobre poco de alegrìa
que tuvo el mundo para mì.

Ven,
ahora que llego
de cumplir larga tarea
jugada de perfil a la vida,
con la muerte extendida
toda sobre el rostro,
y reclìnate en mi pecho.
Déja que tus cabellos
duerman su ternura de luna
en el océano de mis manos.

Después de todo,
amor mìo,
uno tiene también derecho
a que lo queme suavemente
la dulce llama
de tu frente amorosa.

Tu amor,
Después de la jornada,
es mi alegrìa.

No lo olvides
mi pequeña estrellita
compañera de ternura.