AUN BAJO LA AMARGURA
Al fondo de la noche
bajan los pasos y se van.

Cavilosas tinieblas los rodean.
Calles. Borrachos.  Edificios.
Alguien que huye de sí mismo.
Una botella rota, sangrando.
Un papel viudo gira en una esquina.
Un librepensador se orina sobre el césped,
donde mañana jugaran los niños bien,
                                                            junto al rocío.

Algo rechina a lo lejos, hierros oscuro, genital.
Asfalto y piedras ciegas, aire dormido,
oscuridad, frio, policías, frio, mas policías.
De nuevo policías, soldados.  Otra vez policías.
Las estadísticas dicen: por cada 80 mil judiciales

Hay un doctor en Guatemala.

Comprended entonces, la pobreza de mi país,
y mi dolor y la angustia de todos.
Si cuando digo: ¡Pan!
                                    me dicen:
¡calla!,
y cuando digo: ¡Libertad!
                        me dicen:
¡muere!
            Pero no callo ni muero.
Vivo
       y
        lucho.  Y eso enloquece
a los que mandan en mi país.
Porque si vivo,
                        lucho,
                        y si lucho,
Contribuyo al amanecer.
Y de esta manera nace la victoria
Aun en las horas más amargas.