LO MAS IMPORTANTE DE TODO
Cuando el ejército nacional
de ocupación en el país,
desbarató la huelga
de los ferrocarrileros
por más pan, un obrero decía:
“Verdad que lo dije.
No se puede luchar
contra la fuerza bruta.
Lo dije.  Y nadie me creía.
Somos, en verdad, tan débiles
y estamos tan solos
que lo mejor será
aguantarse en el trabajo,
para que nadie nos despida.
Así no tendremos
que morirnos del hambre.”

Y un fogonero, agregaba:
“Uno se acostumbra
tanto a sufrir,
que nada puede dolerle más
de lo que ya le duele.
Sería mejor ahorrar
para el entierro.”
Y otro obrero, decía:
“No somos nada. Nada.
Absolutamente nada.
Y no podemos hacer nada.

Y otro dijo:
“Son cosas del destino.
Nos ha tocado ser pobres.
Y seguiremos siendo pobres
hasta la consumación
de todos los siglos.”

Mas vino un último
que hablo así:
“El hombre no tiene destino.
Tan solo tiene manos, y lo que él
hace con ellas, 
es lo que el hombre nombra su destino,
su biografía, su leyenda.
Mirad, por ejemplo, vuestras manos:
son tan fuertes y potentes.
Y son la cuerda del mundo.
Y mirad vuestros rostros:
tienen aspecto de futuro.
Y en ellos despunta la victoria.
Y si alguien duda,
porque nos han derrotado
por ahora, debe saber
que el tiempo
traer una sonrisa roja
en lo más blando
de su alma.
¿Qué se hizo, por ejemplo,
el puño de acero inoxidable
de los viejos tiranos?
¿En dónde están
los viejos zares.
Los antiguos mandarines.
Los sombríos amos
de la Europa oriental?
¿Dónde se esconden
ahora los colonialistas?
¿Dónde están
Los que habían envilecido
a Cuba
y afrentado el gesto azul
del mar Caribe?
No lo olviden,
Compañeros,
el tiempo trae
una sonrisa roja
con olor a mandato de masas.
Si no hoy, será mañana.
Si no es mañana, será después.
Siempre existe un después
para cada derrota.
Y los perseguidos de ahora
Serán los perseguidores de mañana.
No olviden esto, caballeros verdugos:
La derrota de hoy
será la victoria de mañana.”
Y luego que habló,
se confundió con la masa
de obreros derrotados.

Y nadie más
Sintió inútil ese día,
en el que las tropas
nacionales de ocupación,
habían desbaratado la huelga
de lo ferrocarrileros por más pan.
He aquí, pues, lo más importante
de hablar siempre con el pueblo.
Aun en las horas
de las más graves decepciones,
no lo olvidéis nunca,
compañeros,
la palabra revolución
va siempre unida
al vocablo esperanza.