OCTUBRE
              ELOGIO
Octubre:
sostén de mi palabra,
suficiente
para llenar de pájaros
el ámbito
general
del mundo maya.
Simultáneo
soldado de la vida
en la celosa tormenta
de las patrias
y soberbio
escultor de relámpagos
suntuosos en la piedras
Sulfúrico
abuelo contador del tiempo
 y vencedor del agua y del roció.
Suplemento
natural del corazón
unánime del pueblo.

Padre
genial
que fecundó a la historia
con un sólo puñado
de cósmico entusiasmo.
Padre
nuclear,
pacífico
y enorme ciudadano
sedicioso
en contra de la muerte.
Insurrecto
capitán social
que renovó
la química pujante
del maíz humano.
Soplo
vital,
vigilante severo
de la ceiba plural
que nos espera! 

VOZ COLECTIVA
¡Oh, cayuco del pueblo,
octubre anunciador del alba!,
nunca se acabará
el rocío negro
de tu pólvora justa,
nunca se caerá tu mano
hacia la historia levantada,
nunca terminarían tus pasos
encima de la tierra
jinete cordial
de nuestro tiempo,
nunca te vencerán
los extranjeros
que huyeron de Corea,
nunca te vencerán
los nacionales
que vendieron tu pelea,
nunca de dormirán
los capricornios de tu sangre.
¡Oh, solemne octubre
repartidor de las cosechas!

PARANINFO DEL AMOR
Corazón del maíz,
                           Creador de la llovizna.
Forjador del trueno y el venado,
domador del jaguar y del tirano.
¡Oh, capitán de las huelgas populares!
¡Oh, guardián de los ricos y montanas!
¡Oh, consejero patriarcal del aire,
octubre caudaloso de la patria!
Venerable
conductor de los hombres
al encuentro de la milpa,
trazador de los ríos,
abanderado amanecer
que sorprendió a la noche
en la mitad de su delirio,
¡octubre, octubre!
¡abuelo de las llamas!

              OCTUBRE
Octubre
se llamaban los dioses 
que molieron el maíz
de nuestro origen.
Octubre
se llamaban los templos
de los mayas,
en donde el viento
en las manos de la piedra
se escondía.
Octubre
se llamaban las hogueras,
de quetzales
que Tecún, el influyente
amigo de los vientos,
encendió
sobre la piel
extensa
de la patria.
Octubre
se llamaba
 el general Justo Rufino,
su puño de lucero
en contra de la sombra,
su temblorosa espada
enamorada de la aurora.
Octubre
se llamaba el pueblo
que cantó contra Cabrera.
Octubre
se llama todavía
la sangre argumentada
de la joven María,
el recinto de la espuma
que se nombra Chinchilla,
y su caña de amor
entrevistada
con la vida.
Octubre
se llama la tierra
repartida
y el hombre
de pie con la semilla.
Octubre
se llama el resplandor
de la palomas.
Octubre
el niño y el obrero,
el brazo popular
desafiando
al yanqui petrolero
y el vuelo sin fin
del alto corazón
del compañero.
Octubre se llama
el hallazgo
del cielo y verdadero
y el destino del pueblo
brotando del costado
universal
del hombre y del acero!