VERAS A MI SOBRINA, HERMANO
Dices, hermano, que ha nacido tu hija.
Me alegro leer la noticia en tu carta,
Pero debe ser tremendo no ver nuestra sangre
Agitándose fuera de nosotros,
Ardiendo en otros brazos,
Hablando en otra voz.
Debemos de ser fuerte y corajudos,
Son cosas comunes en el exilio,
Soportar estas navajas en las venas,
Estos nudos que estrangulan la dicha,
Estos alfileres de tristeza que se clavan en los ojos.

Hermano,
algún día los mercenarios saldrán de sus castillos,
el traidor será vencido, el sistema del odio,
                                                               derrotadao.
Entonces veras a mi sobrina
y la abrazarás desatado de ternura
comosi acariciaras los fusiles del pueblo,
la oración del combatiente, la insignia.

Hermano,
Hoy que la patria futura esta en las manos del
                                                                  obrero
y tus ojos y los míos no se ven
y mis manos y las tuyas no se  tocan,
te digo: veras a tu hija,
y tu cariño igual que un remolino
penetrará en el agua,
la tendrás para cambiar
el paisaje de tus ojos
y poner en ellos los cuerpos
de todos los niños de la tierra.

Hermano, en tu esperanza le harás un lugar
a todos los infantes del planeta.

Verás a tu hija
Y galopará tu corazón
como río en la montaña,
tus ojos bailarán en las olas de los mares.
y tú
con mas orgullo combatirás en la trinchera!