MAÑANA TRIUNFANTE
                                                                                                                Y espléndido,              
                                                    saberse  ya un  victorioso...
Estoy seguro.
Mañana, otros poetas buscarán
el amor y las palabras dormidas
en la lluvia.
Puede ser que vengan
con las cuencas vacías a llenarse
de mar y paisaje.
Hoy, la amargura y la miseria
rondan mis bolsillos
abiertos en la noche
a las estrellas.

Mañana, para mi júbilo repicando
en las paredes,
la novia tendrá su más bella
campana hecha de mar y arena
de lluvia y panorama.

Mañana me amaran los ríos
por haber pegado propaganda
en la noche de la patria:
ellos se encargaran de recordar
mi nombre.
Y con su rostro de sonrisa
la más humilde campesina
escribirá la poesía de amor
que no salió de mi garganta.

El rostro de un niño alimentado
escribirá lo que detuvo
un grito de combate en mis arterias.

Las palomas volando entre la espuma
serán lágrimas de amor que temblaron
en mis parpados.

Mañana, cuando no intervenga en Corea
para rodear de sombras la sonrisa
y no querían detener la roja estrella
que llevan los quetzales en el pecho,
entonces los poetas
firmaran su canto con rosales.