EN INVIERNO, UNA MAÑANA
Juntos
hemos despertado
Esta mañana de febrero,
y nos ha sorprendido
tanto el nupcial
andar de las horas,
que ambos exclamamos,
¡está nevando, recio!
Y luego sonreìmos
un beso.
Y seguimos observando,
desde el lecho,
como cae en blanco
el cielo hacia la tierra.

Ha nevado
toda la noche
dices, y seguirá
nevando
en mì
toda la vida.
El invierno
comienza a envejecer
y suavemente bella
es su blancura,
pero ya nunca
será  bella para mì la nieve,
sin con ella se acerca
un solo segundo
tu partida.

Tu rostro es, entonces,
más hermoso que nunca
y a él cae, hondamente,
mi ternura,
esta mañana de febrero,
en la ciudad Nevada
de Berlìn.