PREGUNTA
Me has preguntado
de qué lado
tengo el corazón,
ahora
que juntos caminamos
verano
por las calles de Schwerin.

Y yo respondo.

Muchas veces
dije
que lo tenìa
en la izquierda,
alzado
como un lucero.

Y no recuerdo,
en verdad,
haber dicho
que lo tenìa sepulto
bajo mi práctica
derecha.

Ahora sé,
mi terrible
y dulce pregutona.
Mi corazón
está
en los juncos
azules
de tus ojos,
cantando desde ellos,
siempre cantando,
cantando.