ESTADO DE SITIO PARA MI

Y siempre, a salto
de mata.
Aquí escondido.
Huyendo de aquí.
Bajo el estado
de sitio
que cuesta
ser entero
con el pueblo.
Uno viene,
Siempre en la sombra,
Al encuentro de su rostro
marxista
convicto
a ver la luz cueste
lo que cueste.

Hoy aquí.
Mañana allá.
Perseguido
y defendido.
Muriendo un poco
en todas partes,
donde nos toca
dormir,
bajo la solidaridad.
Uno ha cruzado
el viento
perseguido,
con el rostro
en asombro,
pero vivo siempre.
Sin dobleces,
como la tristeza
de lo padres
por los hijos
que acostumbran callar.
Abierto siempre
a los combates,
por el suelo
que amamos con amor,
con doble amor,
por si algo se duda.
Y firmes,
como la experiencia
de un octogenario,
que ha sabido vivir.
Y pujantes,
como los niños
descubiertos,
hace poco,
a la luz,
y que ya saben
que todo se inicia
con el llanto,
para poder reir,
después

A salto de mata
vamos, por el mundo.

Aquí Escondido.
Huyendo de aquí
Y viviendo el doble.
por el futuro que viene.
Por el presente que va.
Viviendo dos muertes
Toda una vida verdadera.
Por el pasado
que muere de nosotros.
Por el presente
que muere con nosotros.

Y reanudando
la busca
en plena sombra,
para que sea la luz.
Y concluya
nuestra vida,
que más debería llamarse
muerte a pleno sol,
sin salto de mata.

Cara a cruz.
Desde luego
no se debe morir
por suerte, pero se muere.
La cantidad de llanto,
Muerte y odio,
que cuesta el “orden”
de los coroneles.
Si al menos se olvidaran
de que la patria
no es cuartel.
Y que de todos modos
pensaran
en las manos del pueblo
que bullen en la oscuridad.

Raya a raya,
policía por policía,
cruz por cruz,
vamos
midiendo los pasos,
con la noche
en el cuenco de la mano.
Y en el corazón,
levantada,
por la sangre,
una estrella
que alumbra tu nombre:
Guatemala,
a pesar de todo y tanto
y del estado de sitio
para mí.