TE LLAMARAS AUSENCIA
En este dìa
tan ajeno para mì,
la tarde
de esta mañana
me dice contigo,
que hasta aquì
anduvimos juntos
por el mundo.
Y que consumido
en ambos
lo poco que nos diera
la vida de su tiempo,
debemos separarnos.

Cuando hablas
miras suavemente a mis labios
con tus labios,
sabiendo quizás ya
que mi alma será luego
un colosal monumento
de inquietudes,
que llorará
tu ausencia
en golondrino dolor.

“Ahora sera más frìo
el invierno,
amor mìo,
te digo,
y las lluvias más intensas
que siempre.
Un viento áspero
sopla ya
de frente
a las aritas solitarias
de este largo minuto
que habrá de durar
todos lo minutes
que soporta un jamás,
y que anticipa,
a su modo,
lo duro que será vivir
sin ti, amor mìo,
en este mundo
que tanto me golpea.”

II

La sombra
tuya
que se va,
es, luego,
un canto muy triste
en la cumbre
pedruna
de mi rostro.

Y a mi piel
le duele, como nunca,
el eco
de tus pasos
que se alejan
a la inversa
de mi débil alegrìa.

Y de rostro
a tu espalda,
me rìo, me rìo en multitudes
de mi estupenda y nueva soledad.