VIEJA PREGUNTA
Es el verano
en ti.
En tus ojos.
En tu boca.
En las ciudades
y campos
extensos de tu piel.
Asì, dulce colina mìa,
estás ahora,
dócilmente tendida,
bajo el ávido
aire
de mis manos.

Es la orilla
de un lago berlinés,
y ahì nosotros
sobre la arena,
como el sol.
Hasta ese recodo
no se atreve el agua.
Sus alas,
grises
se cierran de pronto
sobre la playa,
lejos aún
del sitio donde estamos.

Es entonces
cuando me pregunto,
¿qué vendrá después de ti?
Yo sé, es una vieja pregunta
hecha hace miles de años
por el mismo dolor.
Pero, según dicen,
nadie respondió nunca,
ni siquiera la soledad.

Pero yo no soy
como los primeros
enamorados
que existieron,
yo sì te negaré al olvido.

Estarás siempre conmigo.

Asì como ahora,
que cantas toda verano
bajo estas manos simples
que te escuchan todavìa,
dulce colina mìa.