LA VISITANTE
I
De lejos
has llegado
esta noche,
como el viento.
Y has agitado
tanto mi corazón
que hondas hojas
llenas de noviembre
se desprenden
de él,
para besar
una sombra lejanas.

Has hecho bien
En venir, ¿sabes?
Entra, y deja
abierta la puerta.
Yo soy tu casa.

II

Desde aquì
veremos el alba,
su tristeza
caer
sobre todas las cosas.
La silueta de un vuelo,
un pájaro tal vez, tal vez
el último beso de una despedida.
Una rama, el humo, los saludos,
alzados aún hacia la lejanìa.

Un hombre a quien ya no le importa
el horizonte en la mañana.
Una ventana,
y detrás la lluvia.
Es muy amargo,
pienso,
su gris en los cabellos
si uno está solo,
con las manos en los bolsillos
y la memoria
a más de mil kilómetros
al este,
fija en un castaño con frutos,
mientras tú rìes.
Tu y tu risa.

III

No te esperaba
esta noche,
pero has llegado,
como el viento,
de lejos.

Entra, pues.

No lo ignores,
ahora estoy alegre.
Ven y canta, rìe
en mì,
esta noche de lluvia.

Deja que los lirios
de tus manos
cierren por dentro
mis párpados callados.
Para la oscuridad
basta tu rostro,
sus astros azules,
en lo alto, encendidos.
No lo olvides,
ahora soy tu casa.