El sabor de la sal

LOS AMANTES
Se habían
encontrado hace poco.
Y hace pronto
se habían separado,
llevándose
cada uno consigo
su nunca o su jamás,
su afirmación de olvido,
su golpeado dolor.

Pero el último beso
que volara de sus bocas,
era un planeta azul.
Girando
en torno a sus ausencia.
Y ellos
vivían de su luz,
igual que de su recuerdo.

Su tristeza era suave
como el color de un lirio.
Y su dolor había conocido
a los primeros enamorados
que habitaron el planeta.
Por eso ahora
que se habían separado,
comenzaron
a estar
más cerca
que nunca
el uno del otro.