El sabor de la sal

CONFESION NOCTURNA
No me busques,
hoy tengo tristes
los labios.
Y no quiero
que te llenes
de mi dolor
más de lo que
ya lo has hecho.
Déjame
ahora,
otoño viendo otoño.

Tal vez mañana el viento
haya pasado por mis ojos.
Entonces,
la hoguera que seré
te esperará
con sus llamas en alto.

Hoy desconocerìas
este dolor
que habla para tì,
desde la lluvia,
desde el frìo.

Déjame
ahora,
la ceniza canta en el alma.