El sabor de la sal

ALGO MAS QUE LA FUERZA
                                   A ti, que también debe dolerte
                                                       mucho estar ausente.
I
Es un agudo
atardecer de agosto,
y digo a todos,
que ahora estoy
más triste que siempre.
Pero tal vez
nadie en el mundo
lo entienda como tú
amor mío,
ahora que soy en ti
tan solo un largo
y áspero suceso
de llanto.

De lejos,
viendo como te han roto
mi alegría a golpes,
aún no pueden comprender
mis manos,
que les hayan quitado
tan de golpe
al viento moreno
de tu rostro.

II
No quieren
que hacia ti
fluyan mis ríos.
No les gusta
que hacia mí
vuelen tus alas.
Ellos quieren
Ignorar
el gesto propio de tus labios
y le han puesto
una cruz oscura
al nombre que te gusta
repetir
sobre el planeta.
Pero no pueden
evitar,
amor mío,
que en el fondo
lejano de tu pecho,
tu corazón
duplique en labio
mi ternura.

No pueden,
amor mío,
arrancarte en salvaje
del alto clima
que vives
en mis ojos.

No pueden,
amor mío,
sacarte a golpes de mi vida,
porque como el mar,
yo también guardo en mí
algo de tu nombre!