UNO ES ASI DE EXTRAÑO

En verdad,

crees que siempre

estoy alegre

y que nada me duele.

Ni tu partida.

Ni tu regreso.

Ni el frìo

que nacerá

cuando de mì

te ausentes.

 

Uno es asì,

cuando tiene tu edad.

 

Con tus años,

tú no conoces

la soledad.

A tu edad,

se la oye nombrar

a menudo

como a un pariente

muy lejano,

que nos alumbra,

desde lejos,

el fondo

del pecho.

Y uno cree

estar tan solo

y tan triste,

que la risa

de otros

nos parece

nacer

en la alegrìa.

 

Uno es asì,

cuando tiene tu edad.

 

Pero uno se equivoca.

Y pronto descubre

estar avanzando por el tiempo.

La soledad, entonces

ya no tiene la edad

de nostros,

sino la edad del alma.

 

Ahora tienes

que mirarme el alma,

para saber si estoy

solo conmigo,

cuando te marches

mañana.

Sábelo,

todo lo tuyo

me importa en extremo.

Tu mano,

dulce y pequeña,

guarda mi rostro,

mis cabellos,

mis labios

encerrados

en su cuenco

moreno.

Tus labios

hechos

para que yo

los besara,

me guardan

en su húmedo

mundo.

Tu pecho,

está invadido

por mi tacto

salvaje,

que te busca

intranquilo

por las tardes.

 

Tú lo sabes.

Cuando te vayas,

algo de mì

se irá contigo,

no lo olvides,

alma mìa.

 

Pero cuando vuelvas

puede que ya no

regreses conmigo,

porque ya me habrás

abandonado.

 

Uno es asì,

cuando tiene tu edad.

 

Tal vez

cuando tú vuelvas,

ya me haya marchado

para siempre de la vida,

sin que tú lo comprendas,

ni yo lo haya querido.

Pero antes, amor mìo,

quiero que siempre

creas en mis labios.

 

En mi voz.

En mis combates.

Aun cuando no volvamos

a estar juntos

por las tardes.

llenas de viento

y jacarandas.

Y que me mires como soy:

el más alegre de todos,

pero también el más triste.

 

Uno es asì de extraño

cuando se tiene mi edad

y se lleva la gravedad

del mundo en la sangre.

 

Me gusta luchar,

para que todos podamos

ser felices algún dìa.

Lo sabes, amor mìo.

Pero también

me gusta amarte

cuando hacia mì

vienen tus pasos.

Y sé que dudas tanto.

En verdad de verdades,

deberìas quedarte

conmigo

para todos los tiempos.

Pero te vas,

sin que yo sepa

si volveremos

a vernos

solos

por las tardes.

 

Es tan extraña

y tan compleja

la vida,

que cuando vuelvas

puedes traer

otro nombre

escrito en las pupilas.

Amor mìo,

lo sé, porque

también soy inconstante.

 

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