DESDE LOS PUENTES, EN BERLIN

Hace un otoño,

amor mìo,

éramos varias hojas

menos tristes que ahora.

 

Eramos en Berlìn

me acuerdo,

los que solìamos

quedarnos en los puentes,

viendo como los niños

y los ancianos

le daban de comer

en la mano

a las gaviotas.

Yo les seguìa viendo

en tus ojos

mucho tiempo después,

sin que tú nunca lo supieras.

 

Lejana y extraña

te parecio siempre mi voz

cuando decìa,

que en mi paìs

eran muy pocas la gaviotas

y eran muy ancianos los niños

y muy jóvenes aún los hombres viejos

Y que la capital de mi alma

ignoraba el rìo

que lleva al mar

el corazón de las ciudades.

 

En eso de la edad,

decìa,

siempre hay un pan de más

o muchos panes de menos,

todos los dìas de la vida.

 

Y tú veìas sufrir mi rostro,

de la espaldas a la sombra,

como son las espigas

de tu nueva estirpe

que todo lo alumbran

con sus ojos,

amor mìo,

y te ponìas triste conmigo.

 

Era entonces

cuando tu amor

y el alba

estaban haciendo

livianas

esas horas

de soledad

que vivo sintigo.

 

Amor, mi amor,

el próximo otoño

seremos dos años más viejos

que hace un año

y mi dolor

se habrá, entonces, duplicado,

si todavìa alienta en mì

el poco de martirio

que le falta cumplir

a mi golpeada biografìa.

 

El otoño, tus ojos,

las gaviotas,

los viejos y los niños,

tú sabes,

en uno humea tanto

la ternura,

y un poco siempre más

la soledad

y la miseria de su mundo.

 

print this article send this article to a friend link to this article


Privacy Policy: The OttoReneCastillo.org, Guatemalan Poetry will not rent, sell, share or disseminate any information about you with other people or non-affiliated companies and organizations. We do not set client side cookies. Our server logs are used only for traffic analysis, and are erased from our server monthly. ©Copyright 1993 - 2020 by Computer Solutions - Chicago
The Four Corner Stones:
Cybernetic Democracy • Financial Justice • Ecological Harmony
Peace and Non-Violence
frontpage | headlines | next | deeper | top